Cuando en setiembre de 2008 la crisis financiera internacional comenzó a acaparar la atención del mundo, resultó claro que sería sólo cuestión de tiempo para que los uruguayos comenzaran a cuestionarse el impacto que la misma tendría sobre su sistema financiero. Al fin y al cabo, los importantes problemas que el sistema bancario había experimentado en 2002 aún permanecían frescos en la memoria de los uruguayos, y la simple existencia de un precedente tan cercano, sumado al nerviosismo e incertidumbre que generaba la crisis internacional era razón suficiente para que los individuos comenzaran a ver al sistema financiero con cierto grado escepticismo y desconfianza.
En este contexto, diversos analistas, medios especializados y público en general empezaron a focalizar su atención en distintas variables e indicadores del sistema financiero uruguayo. Ya fuera porque dichos indicadores podían mostrar la existencia de alguna debilidad intrínseca en los fundamentos del sistema financiero, o porque podían advertir la existencia de un sistema sano, pero bajo “ataque irracional” por parte de los agentes, la pertinencia del análisis era manifiesta.
Paralelamente, CPA Ferrere comenzó a diseñar y mantener bases de datos altamente detalladas con información relativa al sistema financiero. El primer elemento que surgió de las mismas fue el Monitor Financiero, una publicación mensual minuciosa que facilita el seguimiento de la evolución coyuntural del sistema financiero. Sin embargo, el Monitor Financiero, al informar sobre un conjunto de variables y no sobre una única dimensión, ofrecía una respuesta perfectible a este tipo de inquietudes. En consecuencia, CPA Ferrere integró un grupo multidisciplinario, signado por los aportes de expertos en finanzas (Bruno Gili) y en economía y técnicas econométricas (Fernando Lorenzo, Rafael Mantero y Sven Schaffrath), con el fin de diseñar un indicador que pudiera satisfacer las necesidades informativas que fueran dejadas en evidencia por la propagación de la crisis financiera internacional. El resultado fue el diseño de una metodología fundamentada en las mejores prácticas macroprudenciales sugeridas por diversos organismos reguladores, tanto nacionales como internacionales (FMI, Comité de Basilea y BCU), que fueron a su vez sofisticadas a través de la incorporación e implementación de diversas técnicas econométricas. El diseño se realizó siguiendo cinco premisas fundamentales: (i) cada variable debía aportar información específica (no duplicada) sobre una dimensión relevante de la solidez; (ii) todas las variables debían ser referidas a una fuente de información pública, actualizada y oportuna; (iii) la metodología de cálculo debía ser conocida y totalmente transparente; (iv) el índice debía evitar sobrerreacciones ante variaciones de corto plazo de las variables que lo componen; y (v) cualquier aumento en sus componentes debía reflejar claros incrementos en la solidez del sistema financiero.
El índice recoge trece variables, tres variables originalmente recopiladas por el BCU, dos levemente modificadas y el resto diseñadas y estimadas por CPA Ferrere (algunas con significativos requerimientos econométricos como la “Estabilidad de los Depósitos” y la “Cobertura Cambiaria”). Asimismo, el índice incluye la totalidad de los bancos universales que operan en el mercado financiero nacional (BROU y doce privados), asegurando la representatividad de la totalidad del sistema bancario universal. Adicionalmente, se estimó un índice específico para cada institución, que posibilita el análisis de la evolución de la salud de cada institución financiera particular, a la vez que facilita las comparaciones a nivel de instituciones y sistema.
El indicador y su metodología fueron presentados en las “XXIV Jornadas Anuales de Economía” del BCU y en el “VI Congreso Iberoamericano de Administración Empresarial y Contabilidad” organizado por la Universitat de Valencia. En el marco de este último, el documento fue galardonado con el “Diploma a la Mejor Comunicación”. Asimismo, su metodología fue publicada como Documento de Trabajo de la Universidad ORT a mediados del 2010.
En definitiva, el IFF CPA Ferrere ofrece la posibilidad de concluir inequívocamente sobre la evolución de la solidez del sistema financiero nacional, tomando en cuenta un amplio conjunto de dimensiones y reduciéndolas a un único valor relevante. Es por ello que el IFF CPA Ferrere se posiciona como una herramienta única en el complejo de oferta informativa uruguayo al representar un aporte innovador y renovador, que es producto del tendido de puentes por parte de una institución privada -también innovadora y renovadora- entre la academia y el empresariado ávido de nuevas técnicas e ideas.
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